Una fábula de Ambrose Bierce
Sátira para lectores mayores

Un carretero transportaba un carro lleno de mercancías de un comerciante cuando las ruedas se atascaron en un profundo surco. Frustrado, comenzó a rezar a Hércules pidiendo ayuda, confiando únicamente en la intervención divina sin hacer ningún esfuerzo por resolver el problema por sí mismo.
Hércules, observando la escena, respondió: “¡Holgazán! Me pides que te ayude, pero no estás dispuesto a ayudarte a ti mismo”. Al darse cuenta de la insensatez de su inacción, el carretero decidió tomar el asunto en sus propias manos. Descargó varios de los artículos más valiosos del carro, y con el peso adicional eliminado, los caballos pudieron liberar el carro y continuar su viaje.
La moraleja de la historia es que uno debe tomar la iniciativa y esforzarse para superar las dificultades en lugar de depender únicamente de la ayuda externa.
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