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El Narizón y la Nota.

Una fábula de Ambrose Bierce

Sátira para lectores mayores

El Narizón y la Nota.

El Jefe Saqueador de un banco insolvente, al enterarse de que estaba a punto de ser visitado por el oficial Fisgón de Cosas, decidió tomar un enfoque bastante poco convencional. Colocó su propia nota personal por una gran cantidad entre los recursos del banco y, alegremente rasgueando su guitarra, esperó la inspección.

Cuando el Fisgón llegó y se encontró con la nota, levantó una ceja y preguntó: "¿Qué es esto?"

"Eso," respondió el Ayudante Bolsillero de Depósitos, "es una de nuestras responsabilidades."

"¿Una responsabilidad?" exclamó el Fisgón, incrédulo. "No, no, un activo. Eso es lo que quieres decir, sin duda."

"Ahí te equivocas," explicó pacientemente el Bolsillero. "Esa nota fue escrita en el banco con nuestra propia pluma, tinta y papel, y no hemos pagado una factura de papelería en seis meses."

"Ah, ya veo," dijo el Fisgón pensativamente. "Es, en efecto, una responsabilidad. ¿Puedo preguntar cómo esperan cumplir con ella?"

"Con fortaleza, por favor Dios," respondió el Ayudante Bolsillero, levantando los ojos al cielo. "Con fortaleza y una firme confianza en la laxitud de la ley."

"Basta, basta," exclamó el fiel servidor del Estado, ahogándose de emoción. "Aquí tienes un certificado de solvencia."

"Y aquí tienes una botella de tinta," dijo el agradecido financiero, deslizándola en el bolsillo del Fisgón. "Es todo lo que tenemos."

La moraleja
La historia ilustra el absurdo del engaño financiero y la dependencia de las apariencias superficiales para ocultar una insolvencia más profunda.

Preguntas de debate

  1. ¿Qué nos enseña la historia sobre la honestidad en asuntos financieros?
  2. ¿Cómo reflejan las acciones de los personajes su comprensión del bien y del mal?
  3. ¿De qué maneras puede relacionarse esta historia con nuestras vidas diarias y decisiones financieras?

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