Una fábula de Ambrose Bierce
Sátira para lectores mayores

Una Ganancia Deshonesta iba en su lujoso carruaje por su parque privado cuando notó algo que corría frenética y repetidamente contra un muro de piedra, esforzándose por golpear su cabeza contra él.
"¡Alto! ¡Alto! Objeto desesperado," gritó la Ganancia Deshonesta. "Estos hermosos terrenos privados no son lugar para un trabajo como el tuyo."
"Cierto," dijo el objeto, deteniéndose por un momento. "Tengo otros y mejores terrenos para ello."
"Entonces eres un hombre feliz," respondió la Ganancia Deshonesta. "Y tu cabeza sangrante no es más que mera simulación. ¿Quién eres, gran actor?"
"Me conocen," dijo el objeto, estrellándose contra el muro una vez más, "como la Conciencia del Deber Bien Cumplido."
La historia ilustra que la verdadera realización y felicidad provienen de un sentido del deber y la integridad, en lugar de ganancias deshonestas o placeres superficiales.
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