Una fábula de Ambrose Bierce
Sátira para lectores mayores

Un leñador, que había dejado caer accidentalmente su hacha en una profunda laguna, le suplicó a Mercurio que se la recuperara. El dios imprudente, ansioso por ayudar, se sumergió de inmediato en el agua. Sin embargo, al hacerlo, la laguna se agitó tanto que los árboles que rodeaban su borde comenzaron a aflojarse y finalmente se derrumbaron.
Al darse cuenta del caos que había causado, Mercurio emergió de la laguna, pero no antes de que el leñador notara los árboles caídos. Comprendió que, a veces, buscar ayuda puede llevar a consecuencias imprevistas. Agradecido pero cauteloso, el leñador decidió abordar sus problemas con más precaución en el futuro.
La moraleja de la historia es que la prisa y la falta de reflexión pueden llevar a consecuencias imprevistas.
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