
Debes saber que a veces las mujeres mayores disfrutan de una copa de vino. Una de esas mujeres una vez se encontró con una jarra de vino tirada en el camino. Ansiosamente, se acercó a ella, esperando encontrarla llena.
Sin embargo, cuando la recogió, descubrió que todo el vino había sido bebido. Sin desanimarse, tomó una larga inhalación en la boca de la jarra.
"Ah", exclamó, "¡Qué recuerdos se aferran a los instrumentos de nuestro placer!"
El pasado puede evocar recuerdos entrañables, incluso cuando la fuente de placer se ha agotado hace mucho tiempo.
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