Biblioteca / Aesop’s Fables

La Alondra y sus Polluelos

Una fábula atribuida a Aesop

La Alondra y sus Polluelos

Una alondra había hecho su nido a principios de la primavera en el joven trigo verde. La cría había crecido casi hasta su pleno desarrollo y había alcanzado el uso de sus alas y el plumaje completo de sus plumas. Un día, el dueño del campo, mientras revisaba su cosecha madura, declaró: "Ha llegado el momento en que debo pedir a todos mis vecinos que me ayuden con mi cosecha".

Uno de los jóvenes alondras escuchó este discurso y se lo contó a su madre, preguntando dónde deberían mudarse para estar a salvo. "No hay motivo para mudarse todavía, hijo mío", respondió ella. "El hombre que solo pide a sus amigos que lo ayuden con su cosecha no está realmente decidido".

Unos días después, el dueño del campo regresó y notó que el trigo estaba perdiendo grano debido a su excesiva madurez. Declaró: "Vendré mañana mismo con mis trabajadores y con tantos segadores como pueda contratar, y recogeré la cosecha".

Al escuchar estas palabras, la alondra le dijo a su cría: "Es hora de irnos, pequeños míos, porque esta vez el hombre está decidido; ya no confía en sus amigos, sino que cosechará el campo él mismo".

La ayuda propia es la mejor ayuda.

La moraleja
La autosuficiencia y la iniciativa son esenciales para alcanzar las metas propias.

Preguntas de debate

  1. ¿Por qué la madre Alondra decidió no mudarse al principio?
  2. ¿Qué significa el cambio de actitud del dueño del campo sobre la autosuficiencia?
  3. ¿Cómo pueden aplicarse las lecciones de esta historia a situaciones en tu propia vida?

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Buenas noches.

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