
Un arquero muy hábil se aventuró en las montañas en busca de caza, pero para su consternación, todas las bestias del bosque huyeron a su llegada. Solo el león se atrevió a desafiarlo a combate. Sin dudarlo, el arquero colocó una flecha en su arco y la lanzó, proclamando al león: "Te envío a mi mensajero, para que entiendas lo que seré cuando te enfrente directamente".
El león herido, alcanzado por la flecha, huyó con gran temor. Mientras corría, un zorro, que había presenciado todo el encuentro, lo instó a ser valiente y no retroceder ante el primer signo de peligro. "Me aconsejas en vano", respondió el león. "Si él envía un mensajero tan temible, ¿cómo podría resistir al hombre mismo?"
Este cuento sirve como advertencia para estar en guardia contra aquellos que pueden atacar desde la distancia, pues su alcance puede ser más formidable de lo que uno podría esperar.
La moraleja de la historia es tener cuidado con aquellos que poseen la capacidad de hacer daño desde lejos, ya que su poder puede infundir miedo incluso antes de que hagan contacto directo.
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Mañana por la noche: El Zorro y la Grulla