Una fábula de Ambrose Bierce
Sátira para lectores mayores

Un hombre débil, descendiendo una colina, se encontró con un hombre fuerte que subía. El hombre débil dijo: "Tomo esta dirección porque requiere menos esfuerzo, no por elección. Le ruego, señor, que me ayude a recuperar la cima".
"Con gusto", respondió el hombre fuerte, su rostro iluminado por la gloria de sus pensamientos. "Siempre he considerado mi fuerza un regalo sagrado, confiado a mí para el beneficio de mis semejantes. Te ayudaré en el camino. Solo ponte detrás de mí y empuja".
La moraleja de la historia es que la verdadera fuerza radica en usar las habilidades propias para ayudar a los demás, fomentando la colaboración y el apoyo mutuo para superar los desafíos.
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