
Una noche de luna, un zorro merodeaba alrededor del gallinero de un granjero cuando vio a un gallo posado en lo alto, justo fuera de su alcance.
"¡Buenas noticias, buenas noticias!" gritó el zorro.
"¿Qué es eso?" preguntó el gallo, intrigado.
"El Rey León ha declarado una tregua universal. Ninguna bestia podrá dañar a un ave de ahora en adelante, y todos viviremos juntos en amistad fraternal."
"¡Vaya, eso son buenas noticias!" dijo el gallo. "Y mira, veo a alguien acercándose con quien podemos compartir estas buenas nuevas."
Mientras hablaba, estiró el cuello para mirar a lo lejos.
"¿Qué es lo que ves?" preguntó el zorro, cada vez más curioso.
"Es solo el perro de mi amo que se acerca hacia nosotros. ¿Qué, te vas tan pronto?" continuó el gallo, notando la intención del zorro de retirarse después de escuchar la noticia. "¿No te detendrás a felicitar al perro por el reinado de la paz universal?"
"Con gusto lo haría," respondió el zorro, "pero temo que él no haya escuchado el decreto del Rey León."
En este encuentro, el astuto zorro aprendió que, a veces, su propia inteligencia podía llevarlo a su perdición.
La astucia y el engaño pueden llevar a la propia ruina.
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Mañana por la noche: El Zorro y la Grulla