Una fábula de Ambrose Bierce
Sátira para lectores mayores

Durante un aguacero, el Guardián de un jardín zoológico observó a un Hombre de Principio agachado debajo del vientre de un avestruz, que se había erguido a su máxima altura para dormir.
"Pero, mi querido señor," dijo el Guardián, "si teme mojarse, sería mejor que se arrastrara hasta la bolsa de aquella canguro hembra—la Saltarix Mackintosha—porque si ese avestruz despierta, lo pateará hasta matarlo en un minuto."
"No puedo evitarlo," respondió el Hombre de Principio, con ese desdén elevado por las consideraciones prácticas que distingue a su clase. "Puede patearme hasta la muerte si lo desea, pero hasta que lo haga, me dará refugio de la tormenta. Se ha tragado mi paraguas."
La moraleja de la historia es que adherirse rígidamente a los principios propios puede llevar a situaciones poco prácticas y peligrosas.
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