
Un oso, un zorro y una zarigüeya fueron repentinamente atacados por una gran inundación.
"La muerte ama a los cobardes", dijo el oso, avanzando valientemente para enfrentar las aguas crecientes.
"¡Qué tonto!", se burló el zorro. "Conozco un truco que vale por dos de esos". Dicho esto, se deslizó dentro de un tronco hueco, buscando refugio del diluvio.
"Hay fuerzas malévolas", dijo la zarigüeya, "que los sabios ni confrontan ni evitan. La clave es entender la naturaleza de tu antagonista". Con estas palabras, la zarigüeya se acostó y fingió estar muerta, esperando burlar la inundación a su manera.
La historia ilustra que diferentes situaciones requieren diferentes enfoques; a veces, la valentía, la astucia o la retirada estratégica son la mejor respuesta ante la adversidad.
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Mañana por la noche: El Zorro y la Grulla