Una fábula de Ambrose Bierce
Sátira para lectores mayores

Un hombre rico crió un ganso y un cisne. Mantenía al ganso para su mesa y al cisne porque se decía que era un buen cantor.
Una noche, cuando el cocinero fue a matar al ganso, por error atrapó al cisne. En un intento desesperado por salvarse, el cisne comenzó a cantar, esperando persuadir al cocinero de que le perdonara la vida. Sin embargo, su canto no la salvó; en cambio, solo le trajo más problemas. Trágicamente, el esfuerzo resultó fatal, y murió por el esfuerzo de su canto.
Al final, la hermosa voz del cisne no la protegió, y pagó el precio máximo por un fugaz momento de esperanza.
La moraleja de la historia es que intentar complacer a otros a expensas del propio bienestar puede llevar a la autodestrucción.
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