
Un conductor de camellos árabe, después de completar la carga de su camello, le preguntó al animal qué camino preferiría: subir la colina o bajar. La pobre bestia respondió, no sin un toque de razón: "¿Por qué me preguntas? ¿Está cerrado el camino llano a través del desierto?"
Este intercambio resalta lo absurdo de la situación. El camello, cargado y cansado, sabe que la ruta más fácil es siempre la más preferible. Nos recuerda que a veces, el camino más simple es el que debemos buscar, en lugar de complicar nuestro viaje con elecciones innecesarias.
La moraleja de la historia es que a veces la mejor opción no se nos presenta, y en su lugar debemos navegar por circunstancias difíciles.
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