
Un asno, habiéndose puesto la piel de un león, vagaba por el bosque y se divertía asustando a todos los animales tontos que encontraba durante sus andanzas. Caminaba con arrogancia, creyendo que era el rey de la selva.
Finalmente, se encontró con un zorro astuto. Ansioso por probar su nuevo disfraz, el asno intentó asustar al zorro como lo había hecho con los demás. Sin embargo, el zorro, al escuchar el sonido de su voz, exclamó de inmediato: "Posiblemente yo también me habría asustado si no hubiera escuchado tu rebuzno."
Este encuentro ilustra una valiosa lección: las ropas pueden disfrazar a un tonto, pero sus palabras siempre lo delatarán.
Las apariencias pueden ser engañosas, pero el verdadero carácter se revela a través de las palabras y acciones de uno.
Publicidad
Mañana por la noche: El Zorro y la Grulla