Una fábula de Ambrose Bierce
Sátira para lectores mayores

El alcaide de un penal estaba un día ocupado asegurando las cerraduras de todas las puertas de las celdas. Mientras trabajaba, un mecánico se le acercó y le dijo: "Esas cerraduras pueden abrirse desde el interior. Estás siendo muy imprudente".
El alcaide, sin molestarse en levantar la vista de su tarea, respondió: "Si eso se considera imprudencia, entonces me pregunto qué se consideraría una provisión reflexiva contra las vicisitudes de la fortuna".
En ese momento, las palabras del alcaide reflejaron una comprensión más profunda de las complejidades de la seguridad dentro de los muros de la prisión, sugiriendo que a veces, las medidas tomadas para garantizar la seguridad pueden no ser lo que parecen.
La historia destaca la importancia de la previsión y la preparación frente a la incertidumbre.
Publicidad
Mañana por la noche: El Zorro y la Grulla