Una fábula de Ambrose Bierce
Sátira para lectores mayores

Un día de invierno, un saltamontes hambriento se acercó a una hormiga, pidiendo un poco de la comida que las hormigas habían almacenado.
"¿Por qué," respondió la hormiga, "no almacenaste algo de comida para ti en lugar de cantar todo el tiempo?"
El saltamontes insistió: "¡Lo hice; lo hice! Pero ustedes entraron y se lo llevaron todo."
La hormiga sacudió la cabeza y continuó trabajando, recordándole al saltamontes que la preparación es clave para sobrevivir los duros meses de invierno.
La moraleja de la historia es que uno debe prepararse para el futuro y no depender únicamente de los demás para obtener apoyo.
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