Una fábula de Ambrose Bierce
Sátira para lectores mayores

Un hombre para quien el tiempo era dinero se apresuraba a engullir su desayuno para alcanzar un tren. En su prisa, apoyó su periódico contra la azucarera y leyó mientras comía.
En su apuro y distracción, accidentalmente clavó un tenedor de pepinillos en su ojo derecho. Para su sorpresa, cuando retiró el tenedor, su ojo salió con él.
El desafortunado incidente lo obligó a comprar anteojos, pero el gasto innecesario del lente derecho rápidamente lo redujo a la pobreza. Como resultado, el hombre, una vez definido por su gestión del tiempo y estabilidad financiera, se encontró teniendo que sustentar su vida pescando desde el extremo de un muelle.
La historia ilustra que una obsesión con el tiempo y la productividad puede llevar a consecuencias desastrosas, enfatizando la importancia de la atención plena y el equilibrio en la vida.
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