Una fábula de Ambrose Bierce
Sátira para lectores mayores

En una reunión de la Liga Dorada del Misterio, se descubrió a una mujer escribiendo en un cuaderno. Uno de los miembros llamó la atención del Magnífico Alto Presidente hacia ella, y se le pidió que explicara su presencia y lo que estaba haciendo allí.
"Vine por mi propio placer e instrucción", dijo. "Me impresionó tanto la sabiduría de los oradores que no pude evitar tomar algunas notas".
"Señora", respondió el Magnífico Alto Presidente, "no tenemos objeción a los visitantes siempre que se comprometan a no publicar nada de lo que escuchen. ¿Está usted—por su honor como dama—no está conectada con algún periódico?"
"¡Dios mío, no!" exclamó la mujer con seriedad. "¡Pero, señor, soy una oficial de la Asociación de Prensa Femenina!"
Después de escuchar su explicación, se le permitió quedarse y se le presentaron resoluciones de disculpa. El incidente no solo destacó la importancia de su trabajo, sino que también reforzó el compromiso de la Liga de fomentar un entorno abierto y respetuoso para todos aquellos que buscan conocimiento.
La historia ilustra la importancia de la confianza y la integridad en la comunicación, destacando cómo las suposiciones pueden llevar a malentendidos.
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