Una fábula de Ambrose Bierce
Sátira para lectores mayores

Un estadista escuchó a unos trabajadores cantar mientras trabajaban y, deseando ser feliz también, les preguntó qué les traía tanta alegría.
"Honestidad," respondieron los trabajadores.
Inspirado por su respuesta, el estadista decidió abrazar la honestidad en su propia vida. Sin embargo, este nuevo compromiso lo llevó a consecuencias imprevistas y, finalmente, se encontró en una situación desesperada, muriendo de necesidad.
En su búsqueda de la felicidad, el estadista descubrió que el camino hacia la satisfacción suele ser más complejo de lo que parece.
La moraleja de la historia es que la mera honestidad no siempre es suficiente para la prosperidad; también se deben considerar las circunstancias prácticas y las realidades de la vida.
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