Una fábula de Ambrose Bierce
Sátira para lectores mayores

Un abogado, en quien un instinto de justicia había sobrevivido al naufragio de su ignorancia de la ley, fue contratado para defender a un ladrón. La policía había capturado al ladrón después de una lucha desesperada con un cómplice que aún estaba prófugo.
Durante una consulta con su cliente, el abogado preguntó: "¿Tienes algún cómplice?"
"Sí, señor", respondió el ladrón. "Tengo dos, pero ninguno ha sido capturado. Contraté a uno para defenderme de la captura, y a usted para defenderme de la condena".
Esta respuesta sincera impresionó profundamente al abogado. Después de enterarse de que el ladrón no había acumulado dinero de su profesión, el abogado decidió retirarse del caso.
La historia ilustra que la verdadera justicia no puede ser servida cuando la búsqueda de la defensa está arraigada en el engaño y la explotación.
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