
Un filósofo se encontraba en la orilla, presenciando el trágico naufragio de un barco. La tripulación y los pasajeros a bordo se ahogaron en el mar despiadado. Mientras contemplaba la calamidad, lamentó la aparente injusticia de la Providencia. ¿Cómo podía ser, reflexionó, que por culpa de un criminal a bordo, se perdieran tantas vidas inocentes?
Mientras estaba sumido en estas reflexiones, notó una colonia de hormigas cerca, trabajando afanosamente alrededor de su nido. De repente, una de las hormigas trepó y lo picó. Enfurecido, el filósofo se vengó pisoteando toda la colonia, acabando con innumerables vidas en un solo momento de ira.
En ese momento, Mercurio apareció ante él. Golpeando al filósofo con su vara, declaró: "¿Estás realmente en posición de juzgar los caminos de la Providencia, cuando has tratado a estas pobres hormigas de tal manera?"
El filósofo se quedó reflexionando sobre el peso de sus acciones y la ironía de sus pensamientos anteriores.
La moraleja de la historia es que no se deben juzgar las acciones de la Providencia mientras se cometen injusticias similares contra los demás.
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