Una fábula de Ambrose Bierce
Sátira para lectores mayores

Un hombre ebrio yacía en la carretera con la nariz sangrando, tras caerse después de una noche de copiosa bebida. Mientras yacía allí, un cerdo pasó por casualidad.
"Te revuelcas bastante bien," dijo el cerdo, observando el estado desaliñado del hombre. "Pero, mi buen amigo, tienes mucho que aprender sobre hozar."
Las palabras del cerdo, una mezcla de burla y sabiduría, resonaron con la lección de que, a veces, incluso en nuestros momentos más bajos, podemos aprender de aquellos de quienes menos lo esperamos.
La moraleja de la historia es que uno no debe criticar a los demás por sus defectos cuando uno mismo está en una situación peor.
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