
Un asno, cargado con una carga de leña, se abría paso a través de un estanque. Mientras cruzaba el agua, perdió el equilibrio, tropezó y cayó. Incapaz de levantarse debido al peso que llevaba, gimió fuertemente en su angustia.
Algunas ranas que frecuentaban el estanque escucharon sus lamentos y comentaron: "¿Qué harías si tuvieras que vivir aquí todo el tiempo como nosotros, cuando haces tanto alboroto por una simple caída al agua?"
Este encuentro ilustra una lección importante: a menudo, las personas soportan pequeñas aflicciones con menos valor del que muestran ante grandes desgracias.
La moraleja de la historia es que las personas a menudo se quejan más de los problemas menores que de las dificultades significativas.
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