
Dos ladrones estaban sentados tomando su grog en un local junto a la carretera, comparando las aventuras de la noche.
"Le robé al Jefe de Policía," dijo el primer ladrón, "y me escapé con lo que él tenía."
"Y yo," respondió el segundo ladrón, "le robé al Fiscal del Distrito de los Estados Unidos, y me escapé con—"
"¡Dios mío!" interrumpió el primer ladrón con asombro y admiración. "¿Te escapaste con lo que ese tipo tenía?"
"No," explicó el desdichado narrador, "me escapé con una pequeña parte de lo que yo tenía."
La historia ilustra que, incluso en el mal comportamiento, las ambiciones y los resultados de uno pueden variar enormemente, a menudo con consecuencias inesperadas.
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Mañana por la noche: El Zorro y la Grulla