
Un Trastorno Fatal.
En "Un trastorno fatal", un hombre moribundo, herido de bala y al borde de la muerte, confiesa al Fiscal del Distrito que él fue el agresor en la altercación, desafiando la narrativa típica de defensa propia que se encuentra en muchas historias morales conocidas. Su honestidad inesperada deja a los funcionarios atónitos, ya que están más acostumbrados a declaraciones moribundas distorsionadas, resaltando las lecciones morales basadas en valores que a menudo están presentes en las historias morales simples. Como el cirujano de la policía señala con humor, es la verdad misma lo que finalmente lo está matando, subrayando el peso de la responsabilidad en estos cuentos breves con implicaciones morales.


