
Un hombre errante, viajando por el vasto desierto, se encontró con una mujer que estaba sola, su semblante denotaba una profunda tristeza. Intrigado por su presencia, se acercó a ella y le preguntó: "¿Quién eres tú?"
"Mi nombre es Verdad," respondió ella, con una voz teñida de tristeza.
El hombre, sintiendo el peso de su soledad, le preguntó: "¿Y por qué razón has dejado la ciudad para habitar sola aquí en el desierto?"
Ella respondió: "En tiempos pasados, la falsedad se encontraba entre pocos, pero ahora es abrazada por todos los hombres."
El corazón del hombre se entristeció por la Verdad, pues comprendió la profunda soledad que sentía en un mundo que le había dado la espalda.
La moraleja de la historia es que la prevalencia de la falsedad en la sociedad puede llevar a la verdad al aislamiento.
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