Una fábula de Ambrose Bierce
Sátira para lectores mayores

Un derrochador, al ver una sola golondrina, decidió empeñar su capa, creyendo que el verano estaba a la vuelta de la esquina. De hecho, el verano había llegado.
Sin embargo, el derrochador pronto aprendió que una golondrina no hace verano. A medida que avanzaban los días, se encontró tiritando en la brisa fresca, lamentando su decisión apresurada. Su emoción lo llevó a pasar por alto el hecho de que el verdadero calor tarda en establecerse.
Al final, se dio cuenta de que, a veces, una sola señal no es suficiente para justificar acciones drásticas. La paciencia, después de todo, es una virtud, especialmente cuando se trata de los cambios de estación.
La moraleja de la historia es que no se deben tomar decisiones apresuradas basadas en evidencia limitada o señales tempranas.
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