Una fábula de Ambrose Bierce
Sátira para lectores mayores

Un perro cruzaba un arroyo sobre una tabla cuando vio su reflejo en el agua. "¡Bruto feo!" exclamó, mirando fijamente la imagen. "¿Cómo te atreves a mirarme de manera tan insolente!"
En un arrebato de ira, se lanzó hacia el agua, creyendo haber visto a otro perro con un trozo de carne. Al intentar agarrarlo, sacó lo que supuso era el labio del otro perro, solo para descubrir que era un buen trozo de carne que un muchacho de carnicería había dejado caer descuidadamente en el arroyo.
En su búsqueda de lo que pensó que era un rival, el perro perdió de vista el verdadero premio que tenía ante sus ojos.
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Mañana por la noche: El Zorro y la Grulla