
El factor pasado por alto.
En esta historia moral culturalmente significativa, un hombre que crió meticulosamente a su perro para producir descendencia excepcional lamenta la mediocridad de sus propios hijos después de casarse con su lavandera. El perro, al escuchar su queja, sugiere que las diferencias en su progenie pueden no atribuirse únicamente a las madres, insinuando que las cualidades del hombre también son un factor. Este cuento breve ofrece lecciones simples sobre la importancia de la autoconciencia y el papel de las decisiones personales en la configuración de los resultados, convirtiéndolo en una adición convincente a cualquier colección de las mejores historias morales.


