
Un lobo que salía de un campo de avena se encontró con un caballo y le habló, diciendo: "Te aconsejaría que te aventuraras en ese campo. Está lleno de buena avena que he dejado intacta para ti, ya que eres un amigo, y me encantaría escucharte disfrutando de una buena comida".
El caballo respondió: "Si la avena fuera el alimento de los lobos, nunca habrías complacido tus oídos a costa de tu estómago".
Este encuentro ilustra una lección atemporal: aquellos con una reputación notoria a menudo encuentran que sus buenas acciones pasan desapercibidas.
Cuidado con los motivos de aquellos con mala reputación, ya que sus buenas acciones pueden ser egoístas.
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