
El avaro y su oro.
Un avaro esconde su oro al pie de un árbol, visitándolo regularmente para regodearse con su riqueza pero nunca usándolo, ilustrando una lección moral clásica. Cuando un ladrón roba el oro, el avaro lamenta su pérdida, solo para que un vecino le recuerde que, como nunca utilizó el tesoro, bien podría simplemente mirar el agujero vacío. Este cuento, uno de los 10 mejores relatos morales, enseña que la riqueza no tiene valor si no se utiliza.


