
El juez y el acto imprudente.
En esta historia humorística con una moraleja, un juez descontento, desesperado por reconocimiento y contemplando el suicidio debido a su carrera mediocre, se encuentra con una figura fantasmal conocida como el "Acto Impulsivo". Cuando la figura se ofrece a ser arrestada, el juez se niega, insistiendo en que sería impropio actuar por un capricho mientras no esté sirviendo como magistrado encargado de arrestos. Esta rápida historia moral destaca lo absurdo de la adherencia rígida al deber, convirtiéndola en una adición adecuada a colecciones de cuentos cortos con lecciones morales para jóvenes lectores.


