Una fábula de Ambrose Bierce
Sátira para lectores mayores

Un distinguido naturalista viajaba por Australia cuando vio un canguro en movimiento y le lanzó una piedra. El canguro saltó inmediatamente, trazando una curva parabólica contra el cielo del atardecer que abarcó siete provincias antes de desaparecer en el horizonte.
El distinguido naturalista pareció intrigado, pero no dijo nada durante una hora. Finalmente, se volvió hacia su guía nativo y preguntó: "Supongo que tienen praderas bastante amplias aquí, ¿no?"
"No, no muy amplias", respondió el guía. "Son más o menos iguales que en Inglaterra y América".
Después de otro largo silencio, el distinguido naturalista dijo: "El heno que compraremos para nuestros caballos esta noche—espero encontrar los tallos de unos cincuenta pies de largo. ¿Estoy en lo correcto?"
"Pues no", dijo el guía. "Un pie o dos es más o menos la longitud habitual de nuestro heno. ¿En qué estás pensando?"
El distinguido naturalista no respondió de inmediato, pero más tarde, mientras viajaban por la desolada inmensidad de la Gran Tierra Solitaria en la luz menguante de la noche, rompió el silencio. "Estaba pensando", dijo, "en el tamaño extraordinario de ese saltamontes".
La historia ilustra que la perspectiva y las experiencias de uno pueden distorsionar enormemente la percepción de la realidad, llevando a conclusiones exageradas.
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