Biblioteca / Aesop’s Fables

El avaro y su oro.

Una fábula atribuida a Aesop

El avaro y su oro.

Érase una vez un avaro que escondía su oro al pie de un árbol en su jardín. Cada semana, lo desenterraba y se regodeaba con sus ganancias, disfrutando de la vista de su riqueza. Sin embargo, un ladrón, que lo había estado observando, notó esta rutina. Un día, el ladrón desenterró el oro y se lo llevó.

Cuando el avaro regresó para regodearse con sus tesoros, quedó horrorizado al encontrar solo un agujero vacío donde antes estaba su oro. En un arrebato de desesperación, se arrancó el cabello y levantó tal alboroto que todos los vecinos acudieron a su lado. Les lamentó cuánto había disfrutado sus visitas a su fortuna escondida.

Un vecino, tratando de consolarlo, le preguntó: "¿Alguna vez sacaste algo de él?"

"No", respondió el avaro, "solo venía a mirarlo".

Entonces el vecino le dijo: "Entonces vuelve y mira el agujero; te hará tanto bien como antes".

Este incidente sirvió como un recordatorio conmovedor de que la riqueza, cuando no se usa, bien podría no existir en absoluto.

La moraleja
La riqueza que no se utiliza no tiene un valor real.

Preguntas de debate

  1. ¿Qué crees que el avaro podría haber hecho de manera diferente con su oro?
  2. ¿Cómo refleja esta historia nuestro propio comportamiento respecto al dinero y los recursos?
  3. ¿Puedes pensar en una situación en la que alguien acumuló algo valioso sin utilizarlo?

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Buenas noches.

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